viernes, 14 de enero de 2022

Los animales de Morke

Morke nunca ha sido un dios que interactúe con el resto de sus familiares. Más bien todo lo contrario: su relación con ellos se acerca casi al rechazo. 

No obstante, todos necesitamos sentir el contacto, el acercamiento de otros seres, el cariño, incluso el amor. Para Morke la solución a su antisocialización las encontró en sus animales, que lejos de lo que sus familiares pensaban, eran algo más que simples "mascotas". 

En ellos encontró seres fieles, de carácteres y ánimos variables, amigos incondicionales que le conocían, que entendían su forma de ver el mundo y la compartían con él mucho más que aquellos a los que llamaba "semejantes".

Cuenta la leyenda que Morke se inspiró en cada uno de ellos para desarrollar las diferentes estaciones de Eikha, concediendo al clima la personalidad de cada uno de sus compañeros.

Serof:

Dicen que Morke quiso dar a su tortuga mora Serof el alimento necesario para que creciese grande y fuerte, haciéndose su amiga más protectora. Probó con innumerables seres, pero ninguno servía al animal hasta descubrir, que lo único que la saciaba eran las flores. 

Fue entonces cuando al dios se le ocurrió que debía tener un momento del año en el que ella pudiese alimentarse de todo lo que quisiera, de todas las flores que rondasen por cada diferente rincón de Eikha y poder tomar un festín de mil colores y sabores.

Ädile:

Si eres un ladrón, cortan tu mano. Si eres un animal, te muelen a palos. ¿Pero qué sucede si eres un animal ladrón? Procura que no te den caza. Sin emgargo, Ädile el lémur no puede ser atrapado. Muchos lo han intentado y han fracasado. Pero no temas si esto sucede alguna vez. 

Cuenta la leyenda que si Ädile te roba un año la fruta, al año siguiente los frutos doblarán su cantidad, puesto que el lémur perderá su tiempo en echar en la tierra el fermento necesario para una buena siembra.

Äcef:

Un aullido parte la noche y todo parece congelarse a tu alrededor; sin embargo, nada está más lejos de la realidad, puesto que es Äcef el coyote, cuya cola de fuego seca todo a su paso. 

Cuentan que Morke se encontró al pequeño animal congelado en un pequeño glaciar de hielo y que creó los desiertos sólo para que él pudiese correr feliz. Si observas una lluvia de fuego, de seguro será Äcef jugando con fuego.

Ohwer:

Su nombre viene del sonido que hace al croar. A Morke le hizo tanta gracia que decidió ponerle ese nombre, como una especie de guiño entre ellos, puesto que cada vez que la llamaba, ella respondía con su propio nombre. Ohwer la rana. 

Cuando eres una rana y estás en tiempo de cría, necesitas una charca. No hay mejor momento para ello que ser la amiga del dios del Clima. ¿De qué otra forma podría croar su nombre?

Onreif:

Dicen que si Morke es tu dueño has de agradarle para que te dé todo lo que necesitas. En el caso de Onreif el pingüino azul, no fue necesario conquistar el corazón del dios, pues todo lo hizo a un golpe de vista. 

Quería conocer mundo y Morke creó el clima frío para que Onreif pudiera visitar todas y cada una de las tierras de Eikha.

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