Aldea del interior de Dernios.
A excepción de los zhamíes, prácticamente nadie conoce esta aldea, ya que no es especialmente reconocida por nada ni por nadie.
Se trata de uno de tantos lugares que se dedican a la agricultura y a la ganadería, a una vida tranquila de campo, tranquilidad, sol y trabajo duro.
Sus edificios son cabañas hechas de madera, reforzadas con vigas o con columnas y bases de piedra. Su función no sólo es la de vivienda, sino también la de pequeño comercio, que a menudo entre los de la aldea sirve más como trueque de otros alimentos u objetos que como modo de sustento familiar.
Sus callecitas son estrechas a excepción de la única empedrada que da al camino principal, pero están cuidadas, ajardinadas con helechos, flores, árboles y arbustos. Un lugar para el descanso.
Desde la colina que ocupa, se pueden ver los campos y granjas de los lugareños.
No es una aldea muy grande, unas 15 familias más o menos podrán vivir en ella. Su gente es sencilla, alejada del trajín de poblaciones más grandes y concurridas, viviendo ajenos a la realidad muchas veces.
De hecho, nadie habría reparado jamás en ese lugar más de la cuenta, si no hubiese sido por un terrible incendio que sucedió hace unos años...
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