Especie: Mamífero marsupial.
Apariencia: Su
tamaño oscila entre los 2-2'5m de altura. Las hembras suelen ser más grandes y
corpulentas que los machos, ya que se encargan de la gestación y el transporte
de las crías. Dado que no tienen garras en las patas traseras, transportan a
sus crías en marsupios (que sólo poseen las hembras).
Todo su cuerpo está cubierto de pelo,
a excepción de sus alas, que están cubiertas de plumas (del mismo color).
Depende de la zona donde vivan su pelaje varía:
· Zonas desérticas: pelirrojo o rubio.
· Zona boscosa o vegetal: pardo o
negro.
· Zonas heladas: blanco o rubio.
Su cabeza es similar a la de un
caballo, aunque con la mandíbula menos prominente y las orejas más ladeadas. Su
cuello es bastante largo y fuerte.
Sus patas traseras son mucho más
robustas que las delanteras, por lo que suelen desplazarse en pequeños saltos,
aunque también son capaces de caminar a cuatro patas, aunque no alcanzan tanta
velocidad.
Tienen una gruesa cola acabada en
punta y rodeada de plumas, que utilizan para equilibrarse tanto en el aire como
en el suelo, así como para golpear a los depredadores o peleas con otros arans.
Es bastante habitual verles usándola de muelle o trampolín para elevarse hacia
el cielo o para golpear con las patas traseras.
Tipo: celestial.
· Construyen nidos en llanuras y en
zonas montañosas (rara vez en árboles elevados).
Idioma:
bramido, relinchos y resoplos.
Otra información: es habitual en según qué zonas y culturas domesticarlos y utilizarlos como monta, aunque son una especie arisca y necesitan una plena confianza en el humano que les va a montar, o huirán o se pelearán con él.
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